domingo, 15 de noviembre de 2009

Te gustará la carrera...

Esta semana he dado, involuntariamente, un paso más hacia mi declaración de intenciones en mi entorno. Aún pocas personas de mi alrededor conocen mi verdadera intención tras las largas horas de estudio y el esfuerzo que estoy dedicando día a día. De hecho, mis profesores no tenían conocimiento de ello, hasta esta semana.

Quisieron las circunstancias que, en una conversación sobre dudas, confesase a una de mis profesoras mis verdaderas intenciones tras acabar el ciclo formativo. Ella me miró pensativa, y me preguntó por qué quería hacer una carrera tan larga y tan exigente. Yo le respondí la verdad. Me gusta mucho lo que estoy estudiando relacionado con la medicina, tanto que disfruto mucho estudiándolo. También me gusta ayudar a las personas, y no me importa esperar seis, diez o veinte años para poder hacer algo en mi vida que me gustase y a la vez me dejase satisfecho.

Ella sonrió. Me dijo que me gustará la carrera y que ella si tuviese que volver al pasado volvería a estudiarla también, ya que es muy bonita. Me entendió perfectamente, y me ha hecho sentir un vínculo que solo las personas como nosotros pueden entender.

No voy a negar que me ha animado. Esta semana el camino se me volvía a hacer cuesta arriba. Son muchas cosas que estudiar y la nota a sacar es muy alta. Todo parece tan lejano que hasta el espíritu más imperturbable sufre altibajos.

Pero lo voy a conseguir...

sábado, 14 de noviembre de 2009

Organización y gestión de una unidad/gabinete de laboratorio de diagnóstico clínico

Los entresijos políticos, culturales e históricos de la sanidad son conceptos que normalmente no se tienen muy en cuenta cuando uno piensa en adentrarse en este apasionante mundo. No hay que remontarse muchos siglos, ni siquiera muchas generaciones, para darse cuenta de la evolución que ha experimentado nuestra calidad de vida, en lo que ha sanidad se refiere. Que sea universal y nos cubra las espaldas ocurra lo que ocurra es algo que nuestros abuelos bien pudieron pensar en su juventud que era una mera utopía.

Esta asignatura, además de enmarcar legalmente mi futuro entorno de trabajo, me hace pensar en todas estas cosas, y en lo afortunado que he sido al nacer unos kilómetros más al norte de mi situación geográfica actual. Si no hubiese sido así, quizás habría tenido que arriesgar mi vida buscando un lugar mejor donde vivir, y donde el dorado de la sanidad fuese real. Quizás personas con el color de piel que tengo ahora me rechazarían. Dirían que vine a quitarles el trabajo, que me volviese a mi país. La conclusión es que, para ser médico por vocación, tienes que tener una voluntad innata de ayudar a los demás, y no todas las personas son tan sumamente capaces de dejar a un lado su ego como para darse cuenta de las motivaciones ajenas, por muy lógicas que sean...

domingo, 8 de noviembre de 2009

Recogida, preparación y conservación de muestras biológicas humanas

Es fácil olvidar, dentro de un laboratorio, el origen de cada una de las muestras que pasan ante nuestros ojos todos los días. La sangre que observas al microscopio o la orina que analizas, pertenecen a una persona que ha depositado en ti su confianza para que actúes de la forma más profesional posible. Para mi esta asignatura (o módulo) viene a recordar un poco esto. Debe enseñarnos como hemos de obtener estas muestras, sí, pero sobre todo se ha de ser consciente de que pertenecen a un ser humano.

He de reconocer que el temario por ahora no es muy satisfactorio. Los riesgos en el laboratorio, aprendernos el uso específico de cada aparato dentro de su entorno y nociones de bioquímica no son temas que yo me imaginase estudiando para llegar a cumplir mi vocación. Pero el año es largo, y cuando empecemos a estudiar el sistema circulatorio, el digestivo o el respiratorio estoy seguro de que me podré sentir un poco más cerca de mi objetivo.

Paso a paso, poco a poco.

domingo, 25 de octubre de 2009

Fundamentos y técnicas de análisis hematológicos y citológicos

Recuerdo que el primer día de esta asignatura (o módulo, como le llaman ahora) fue muy inquietante. La cantidad de cosas que el profesor declaró que pretendía enseñar parecía abrumador, a la vez que apasionante. Yo no sabía diferenciar un matraz de un vaso de precipitados. No sabía lo que era un eritrocito. Y ni siquiera sabía las partes de una célula. Pero ahí me encontraba, empezando el estudio citológico, y al menos de ganas iba sobrado.

Ahora que llevo más de un mes dando clases, puedo decir que se me da medianamente bien y me gusta el estudio de la sangre. Pero también es obvio que me cuesta más que a los demás aprenderme todas las cosas. No, no conocía el término de metaplasia. No, no sabía lo que era la poliploidía. No, no sabía lo que significaba el sufijo blasto...

Pero bueno, es un tema tan bonito, que no me importa tener que estudiarlo más. Si no fuese capaz de sacar las máximas notas en estas asignaturas, es que sencillamente no valdría para alcanzar mi objetivo final...

lunes, 19 de octubre de 2009

Todo lo que merece la pena requiere un esfuerzo

¿Cómo explicarle a alguien la morfología celular de las células periféricas de la sangre si ni siquiera sabe diferenciar las partes de una célula?

La pendiente es muy pronunciada, y las asignaturas tratan de temas totalmente desconocidos para mi, pero tengo el combustible de la ilusión haciéndome ir hacia delante. Aún me queda mucho, debo administrarlo sabiamente.

Por ahora sigo escalando, se que el final está lejano, pero no tanto como parece...

domingo, 18 de octubre de 2009

El inicio del camino

La edad pasa irremediablemente para todos. Cuando echamos la vista atrás podemos ver nuestros éxitos y nuestros errores, los cuales han contribuido a hacernos tal y como somos, y a conocer a las personas que han marcado nuestras vidas en mayor o menor medida.

Yo soy de las personas que no se arrepiente de mi pasado, a pesar de que esta primavera llegué a la conclusión de que no me había llevado a un destino bonito ni deseado. Tengo algunos amigos a los que quiero y que probablemente no habría conocido si mi vida hubiese recorrido otras sendas. Hay mujeres a las que he amado, que no tendría el placer de recordar la suavidad de su piel y la calidez de sus labios si hubiese tomado otras decisiones. No me arrepiento de nada.

Sin embargo, yo, una persona de letras, descubrí que mi verdadera vocación y mi razón de ser era convertirme en médico. Amargo descubrimiento el mío, pensé, no tengo la menor posibilidad de llegar a serlo, debido a mis pocos recursos y a mi preparación totalmente ajena a dicha disciplina. Eso sin apuntar que mi edad, de 30 años, hace que aunque tuviese la preparación, la tarea pareciese inalcanzable.

Pero, ¿por qué no? ¿Quien es la persona que ha marcado la ley de que las personas no puedan convertirse en aquello que quieran ser?

Busqué, investigué, y me informé. La única posibilidad de entrar en medicina era a través de las pruebas de selectividad (las cuales tenía hechas en el grupo de letras), a través de una prueba de acceso de mayores de 25 años (solo para personas sin la selectividad hecha, lo cual me descartaba) ya través de un ciclo formativo de grado superior relacionado (mi titulación no estaba para nada relacionada). Así que me puse a ello, y conseguí matricularme, gracias a cierta carambola, en el ciclo de Técnico Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico.

Y aquí estoy, empezando. Y allí está esperándome, mi destino.